El Giro es cosa de italianos
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Comienza el Giro. Un Giro en el que faltan referencias. Difícil vaticinar lo que pueda suceder. Máxime después de que en los últimos años haya habido podios de gente con la que no se contaba. Son los casos de Gutiérrez el año pasado, Rujano en 2005 o Unai Osa en 2001, ciclistas que alcanzaron su máximo momento de gloria en la carrera italiana. Lo que parece claro es que, pese a la ausencia de Basso, el vencedor será un compatriota suyo. Diez años seguidos llevan los corredores italianos ganando el Giro, racha que no tiene precedentes desde que en 1949 el triunfo fuera para un ciclista extranjero, el suizo Koblet. Cunego, Savoldelli, Garzelli y Simoni son los candidatos a reeditar triunfos anteriores. Di Luca se une este año a la lista.
En este sentido, el Giro es la gran vuelta por etapas más localista. Los ciclistas españoles también adquieren gran protagonismo en la Vuelta, pero en los últimos diez años dejaron escapar cuatro victorias, lo que no ha sucedido en Italia. Y no necesariamente porque haya mejores ciclistas que aquí, sino porque la participación de corredores extranjeros en el Giro no es tan significada como antaño ni como en la Vuelta. Ya todos saben que los italianos tienen el Giro como máximo objetivo de la temporada y es muy difícil competir contra ellos. Para hacerles frente habría que presentarse igualmente al 100% y aún así nadie les garantiza el triunfo. Pese a ello siempre hay quien se la juega y lo intenta. El podio es su recompensa.




