Yo digo Enrique Marín

Lotina, quédate... en tu casa

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Empecemos por el final: ¿Por qué la Real no salió a jugar en el Coliséum como lo acabó haciendo en el tiempo de prolongación? La reflexión no es mía, sino la de un niño de 10 años, realista de nacimiento, que al igual que el millar de aficionados blanquiazules que viajaron hasta Getafe se llevó un chasco. Se aburrió viendo el partido, le decepcionó su equipo y salió del campo gorra en mano, no sé si en señal de duelo o de vergüenza torera. Si hiriente es que un modesto campo como el Coliséum cante aquello del "¡a Segunda, a Segunda!", humillante resulta ver a un equipo sin ambición, jugándose el descenso y, sin embargo, incapaz de transmitir que quería ganar. Claro, que si hasta Lotina reconoció que salió a por el 0-0. Para comer cerillas. Y lo de Ansotegi de delantero centro, de chiste.

Sólo la hinchada txuri urdin amenizó un partido soporífero, y no es de extrañar que varias veces corearan el "¡échale huevos, equipo échale huevos!". Una cosa es perder ante un buen conjunto como el Getafe, y otra hacerlo sin honor, sin el orgullo que se le exige a un histórico como la Real. Sí, la honrada victoria del Mallorca en Vigo -sé lo que digo y lo que no puedo decir- y la derrota del Levante en el Camp Nou dejan las cuentas como estaban. Pero para la Real ayer era el día D, pues la victoria le habría sacado incluso del descenso. Lo escribí hace unos días e insisto: si la Real baja ahora, bajará dos veces. La primera habrá que apuntársela a Bakero; la segunda, a Lotina; y ambas a Fuentes y compañía. ¿Lotina, quédate? Sí, pero para ver lo de ayer, mejor quédate en tu casa.

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