La canción de la Cofradía es muy heavy

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Enorgullece que un movimiento de fe que hasta la fecha no había trascendido de la jungla futbolística haya encontrado eco y repercusión (percusión, en este caso) en ese mundillo de la música tan ligado a las emociones. En mis impetuosos tiempos adolescentes recuerdo haber asistido a dos conciertos de Bella Bestia. El primero en el Rockódromo, con 80.000 locos por el heavy que en realidad íbamos a escuchar a los chicos de Obús. Pero un año más tarde vi a Bella Bestia en la mítica Sala Canciller y allí iban de starring, no de teloneros. Si llego a saber que son madridistas les hubiera invitado a unas birras. Pero los tiempos han cambiado y ahora ya nadie esconde sus colores...
La Cofradía del Clavo Ardiendo es mucho más que un impulso entusiasta. La vida te pone a prueba cada día que pasa y estos cofrades han enganchado a miles de aficionados blancos que han encontrado en esta bendita locura un maravilloso agarradero para sentir que en su devenir no hay nada más grande que el fútbol, el Madrid... ¡Y la música! El Bernabéu ha recuperado la fe desde la victoria ante Osasuna y el asunto se convertirá en un tsunami imparable si en San Mamés el ejército de Capello rescata los tres puntos del botín. De hecho, mis amiguetes de la peña 5 Estrellas me cuentan que hoy desplazarán a Bilbao a dos sherpas de avanzadilla para comprar 79 entradas en taquilla. Eso es sentimiento. Eso es madridismo. Eso es saber que la Liga pasa por la Catedral. ¡Cofrades a rezar!



