Yo digo Juanma Trueba

Llegó el momento de coincidir

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No está claro cuál es el perfil del madridista tipo. Hay quien asegura que se trata de un aficionado exigente y gourmet, poco amigo de regalar elogios y aplausos, un individuo que se localiza fácilmente en invierno, cuando se viste de cazador, con lóden, gorra y escopeta invisible. No son pocos los que piensan, en cambio, que el madridista genérico es un seguidor apasionado y entusiasta, fiel antes que crítico, de vestimenta cambiante. Sea cual sea la fisonomía de ese seguidor virtual, lo cierto es que las versiones más dispares han tenido la ocasión de manifestarse esta temporada y de coincidir en este preciso instante. Porque ahora, después de un buen partido del Madrid y del enésimo tropiezo del Barcelona, hasta los madridistas más exigentes parecen dispuestos a perdonar y animar. Sin rubor ni complejos, porque ya no hay ni ejemplos ni equipos ejemplares.

No es el Madrid soñado, pero, sin que sea posible decir cuándo ocurrió, se ha recuperado parte del carácter guerrillero e irreductible. El estilo. Y eso es suficiente para alistarse, para viajar a San Mamés en cuerpo o alma. Y no es raro. El madridismo severo y cazador siempre ha preferido, antes que dejarse la garganta, dejarse convencer. Ahora, convencidos, gritarán.

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