Yo digo Tomás Roncero

El Ferrari se sube a un bonito 600

Tomás Roncero
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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Echemos la vista atrás, asumiendo el riesgo de convertirnos en estatua de sal como la mujer de Lot. Otoño de 1994. El Madrid estaba sumido en una fase de transición idéntica a la actual. El Barça de Cruyff había ganado cuatro ligas consecutivas y Valdano se atrevía a dar un volantazo en el viaje a Zaragoza dejando a Butragueño (mito, leyenda...) en el banquillo para que jugase un tal Raúl González, 17 años, flaquito y sin currículo. Casi 12+1 años después (evitemos gafes) el chico se ha hecho hombre, ha dado tres veces la vuelta al cuentakilómetros y ha coleccionado títulos con el afán depredador que sólo poseen los más grandes.

Apesar de tener sólo 29 años (no cumple los 30 hasta el 27 de junio), el sábado jugará ante el Valencia su partido oficial número 600 con el Madrid. Bestial. Más encuentros que Camacho, Pirri o Michel. A sólo uno de Hierro (su tutor deportivo), a cinco del rey de la Copa de Europa (Gento: 605), a 43 de Santillana (lo superará la próxima temporada) y a 112 de Sanchís. Raúl no se irá en junio porque el club no se atreverá a abrirle la puerta. Tampoco se lo merece. En estos años de galacticidio aceptó su papel secundario, desterrado al desierto de la zona de tres cuartos y de la banda derecha. Si a un león lo alejas de la selva se le pudren las garras. Raúl, cuando juega en el área, es peligroso hasta para su aliento. Sigue siendo un Ferrari, pero este sábado se subirá orgulloso a su 600. Adelante, capitán.

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