Cuco, una decisión acertada

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Cuando a comienzos de verano Patxi Izco anunció que Ziganda sería el nuevo entrenador de Oasuna, saltó la disparidad de opiniones. Por un lado, el técnico navarro era un hombre de la casa, que había ejercido de tercer entrenador de Javier Aguirre, había tenido a su cargo a equipos de categorías inferiores y conocía mejor que nadie la manera de funcionar del club pamplonés. Por otro, existía el riesgo de que el papel que debía jugar el de La Ulzama fuese demasiado para un entrenador que se estrenaba en la máxima categoría. A esto se sumaba que Ziganda debería hacer frente a tres competiciones y que en el recuerdo de los aficionados seguía muy presente que Osasuna había finalizado la última temporada en cuarta posición.
Los comienzos fueron muy duros para el nuevo técnico rojillo. El equipo no funcionaba y las dudas eran cada vez mayores. El míster navarro incluso tuvo que soportar que un sector de la afición pidiera su cabeza. Así las cosas, el presidente le ratificó en su cargo y la plantilla no dudó en hacer piña en torno al cuerpo técnico, demostrando públicamente su confianza en él. Con un vestuario conjurado y mucho trabajo por hacer, las cosas empezaron a salir. Tan bien salieron, que Osasuna fue en el mes de diciembre el mejor equipo del mundo. Ziganda volvió a ganarse la confianza de la afición y el tiempo dio la razón a presidente y jugadores. Cuco está haciendo bien las cosas. En definitiva, la apuesta de Patxi Izco fue una decisión acertada.



