Al final Jesper fue un error

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De fiasco en fiasco, año tras año. El Atlético apenas pudo sacar partido en el mercado invernal en estas últimas temporadas. Con Ferrando en el banquillo llegó el que iba a ser sucesor de Pantic en el lanzamiento de faltas. Aún recuerdo el recibimiento en Barajas el día que llegó el uruguayo Richard Núñez, sorprendido ante tanta expectación. Apenas unos días antes de su llegada, el propio Ferrando había sido el primer sorprendido en su contratación. Al técnico valenciano le pusieron unos vídeos con las hazañas del centrocampista. A la postre el uruguayo fue el único que en la última jornada contra el Getafe luchó lo indecible para meter a su equipo en la Intertoto. Núñez marcó su dos únicos goles con el Atlético ese día y su compañeros le miraban con gestos de poca alegría. El sucesor de Pantic se fue sin haber demostrado nada.
U n año antes el que vino fue el Pollo Olivera para reforzar al equipo. Jugó un par de partidos, con tan mala suerte que fue protagonista del Atlético-Zaragoza de la penúltima jornada de Liga, con la UEFA en juego. Olivera fue testigo directo de la remontada maña en el descuento. Pobre Pollo. Por su parte, Sergio Aragoneses tampoco demostró en el campo la valía que decían que atesoraba. Otro refuerzo fue Jesper Gronkjaer. Viejo amigo de la prensa hasta el punto de que los periodistas que habitualmente cubrían la información rojiblanca estuvieron a punto de crear una Peña con su nombre. El nombre que se le iba a dar es Jesper fue un error.



