Arconada, Esnaola, Doblas...

Noticias relacionadas
Si José Ramón Esnaola estuviera hoy en activo, seguro que la Real Sociedad no hubiera fichado al cantarín meta chileno Bravo y, con permiso de Doblas y Contreras, jugaría en el Betis. Pero al de Andoain le tocó vivir la época dorada en que, bajo los pechos de la sin par playa de La Concha, salían grandísimos porteros hasta debajo de las piedras. Era tal su calidad, que, como no tenían sitio en la Real, se buscaban la vida en el Valencia (Ignacio Eizaguirre), Real Madrid (Araquistain), Barcelona (Artola y Urruticoechea), Atlético (Zubiarrain y Elduayen), o Betis (Esnaola o Cervantes). Era impresionante.
En 1973, el Betis pagó 72.000 euros por Esnaola. Decían que era una burrada pero... ¡menuda inversión! 33 años de rendimiento como portero y técnico y sólo por los 12 millones de euros recibidos del Athletic por uno de sus descubrimientos llamado Roberto Ríos reembolsó con creces aquella inversión. Esnaola es una leyenda bética, donostiarra y nacional. Un grande.



