Todo lo que le espera al Sevilla

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En alguna ocasión he comentado que este Sevilla me recuerda cada vez más al gran Superdepor de la temporada 1993-94, pero con una diferencia. Los sevillistas tienen opciones de ganar tres competiciones (Liga, Copa y UEFA). Hay un favorito preocupado (Barcelona), otro en decadencia pero que sube a golpe de arreones y fallos ajenos (Real Madrid) y hasta un tapado (Zaragoza). Pero en la Ciudad Condal saben que su gran amenaza es el Sevilla y por eso harán lo mismo que en su día hicieron con el equipo gallego: orquestar toda una campaña mediática para descentrar a todo el entorno sevillista. En esto, Johan Cruyff fue todo una artista y logró poner de los nervios al presidente, Lendoiro, al entrenador, Arsenio Iglesias y a Djukic, que falló en el último minuto un penalti que supuso para el Deportivo perder dramáticamente una Liga.
En primer lugar, el técnico holandés pedía jugar siempre los sábados para que el Depor saliera con la presión de saber que el Barça había ganado. Lendoiro bramó. Luego, se inventó los chupa-chups antipresión. El dirigente deportivista entró al trapo. Además, el propio equipo regaló absurdos empates contra Lleida o Rayo Vallecano (igual que el Sevilla). La prensa hablaba de crisis (como ahora) y con todo, llegó a la última jornada con todas las opciones abiertas. Ahí, presuntamente, hubo un encuentro entre jugadores del Barcelona y del Valencia (aeropuerto de El Prat) donde se acordaron todos los términos de la prima que los valencianistas recibirían por ponerle a los culés la Liga en bandeja. Los rivales del Sevilla, no lo duden, también se llevarán suculentos maletines. Por eso los nervionenses no deben perder los nervios. Lo tienen en sus manos.



