Abramovich descubre otro técnico
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Anda el Chelsea buscando al nuevo entrenador de moda. José Mourinho se está pensando la posibilidad de quedarse porque le están fallando sus planes, pero es demasiado tarde para Abramovich. Pero ningún otro convence al ruso, que quiere al mejor y le hablan de Koeman, de Rijkaard, de Juande Ramos, de Mancini. Pues hubo esta semana un preparador que aterrizó en Stamford Bridge con la misma elegancia en el vestir que en la palabra. Que planteó el partido como una reválida y lo hizo enviando un mensaje claro: dos bandas, Silva de mediapunta, vamos a por el partido. Fue Quique.
Jugó su Valencia con un punto mayor de riesgo que lo que hace en ocasiones en la Liga justo en el momento en el que había más ojos mirando. Y él mismo dejó una excelente imagen. Quique fue listo al contrarrestar las protestas de Mourinho con las suyas propias, estuvo cariñoso con Vicente cuando se retiró lesionado, lógico en los cambios y no perdió la paciencia tras el empate. Con dos conferencias de prensa y un partido ya se le respeta más en Londres que, por lo que se oye, en Valencia. Así que para que se le tome en serio habrá que cambiarle el Sánchez por un apellido más vendible. Le recomiendo uno portugués, alemán u holandés.




