Raúl tiene que aparecer en Balaídos
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En un partido de urgencias como el de Balaídos tienen la palabra los delanteros. Fernando Vázquez y Capello no pueden racanear por obligación y es de esperar, salvo sorpresa descomunal, que manden a sus jugadores a un ataque masivo. Claro que es fácil decirlo, pero muy complicado ejecutarlo cuando la artillería anda bastante oxidada. Esto le ocurre al Celta, que con veintisiete goles a favor no le alcanza para salir del abismo y también al Madrid, que sufre un pequeño drama por su dependencia casi absoluta de Van Nistelrooy. El corte en la lista es brutal: el holandés suma catorce goles en la Liga y después están Raúl, Reyes y Beckham, con ¡tres! Es imposible aspirar a más con esta producción. Y suerte para el Madrid que Van Nistelrooy mantiene el tipo ante la red.
Alguien tiene que sacar del tapón al Madrid y aquí se le pide responsabilidad a Raúl, sobre todo. El capitán arrastra su peor marca goleadora en la Liga, pero Capello confía en él a muerte, buscándole sitios en las alineaciones antes que elegir a otros jugadores. No vamos a discutir la entrega y voluntad de Raúl, pero de eso ya no se puede vivir en este Real Madrid que tiene por espejo a un Barcelona donde habitan fieras como Etoo, Ronaldinho y Messi. Es verdad que Higuaín tampoco es lúcido en el último remate, pero tiene coartadas: acaba de aterrizar, tiene 19 años y todavía no sabe muy bien ni de lo que juega... Por eso, en días como el de hoy en Balaídos, a quien se le reclama efectividad es al capitán, al líder. No basta con tirar del carro. ¡Que lo demuestre!



