Yo digo Juan Mora

La ACB opta por la sopa boba

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

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No habrá cambios en el sistema de competición de la Liga ACB. Así lo han querido tanto los dieciocho clubes que la componen como los dirigentes de la asociación, defensores a ultranza del actual formato. Era una decisión esperada. A unos y a otros les resulta comodísimo una competición en la que transcurren siete meses jugándose partidos intrascendentales para el título. De esta manera nunca hay crisis, nunca pasa nada, porque para entrar entre los ocho primeros siempre hay tiempo. Esto el aficionado lo percibe y lo rechaza. Me remito a las audiencias de cuatro partidos de esta misma temporada: Madrid-Unicaja, 385.000 telespectadores; Unicaja-Joventut, 345.000; Unicaja-Tau, 344.000; Akasvayu-Joventut, 275.000.

Con tales audiencias, ni los clubes ni los gestores de la ACB son capaces de generar ingresos para subsistir por sí mismos. Pero los dirigentes de la ACB viven muy bien con los tres millones de euros que tiene que abonar cada recién ascendido, mientras los clubes cubren cómodamente sus presupuestos, dos con dinero del fútbol y el resto con fondos procedentes de diputaciones, ayuntamientos, comunidades y cajas de ahorro. Esta vida fácil ha creado un mundo de desahogados. Si el baloncesto ACB tuviera que mantenerse con sus ingresos sólo tendría dos caminos: la quiebra o nuevas fórmulas que hicieran más atractiva la competición. Pero como éstas les pondrían en situación difícil la rechazan. Así todos siguen comiendo de la sopa boba.

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