Inteligencia antes que un ataque loco
Villa, Morientes y luego Torres han de ser los protagonistas del partido
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El ambiente previo al partido me escama. He oído a jugadores de Dinamarca declarar que España lo tiene todo a favor para ganar. Y también ha dicho Villa que la idea es marcar un gol rápido, casi de salida. Tanta predisposición hacia un partido sencillo de resolver alberga un peligro letal por dos razones. De parte de los daneses porque ese papel victimista es una absoluta estrategia para dar el golpe. Y en cuanto a la euforia de los españoles, pues ya se sabe: si la cosa se tuerce con el paso de los minutos, lo mismo perdemos el ritmo y nos vemos con el agua al cuello muertos de ansiedad. El partido pide su ritmo, su intensidad, un control del balón razonable, un manejo constante antes que alocado y mucha inteligencia para exprimir los noventa minutos.
Dinamarca no sabe lo que es encajar un gol en la fase de clasificación. Dato a tener en cuenta para aquellos que esperan un paseo militar. Salvo sorpresa o acción diabólica de la delantera española, va a costar trabajo abrir la lata danesa. Y nadie debería impacientarse en el césped y en la grada. Supongo que desde el banquillo también mantendrán la cordura para acelerar o desacelerar al equipo según corresponda. Hay que correr, hay que vibrar, hay que esconderle el balón a Dinamarca, pero con orden táctico y equilibrio, porque los daneses pegan seco con Rommedahl, Daniel Jensen y Tomasson. Ojo a la euforia antes de cazar el oso. España va a ganar, claro que sí, pero este rival venderá caro su pellejo. Juntos podemos: ¡A por ellos, oé! ¡A por ellos, oé!



