La velocidad hiriente de Cristiano
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La cualidad más impresionante de Cristiano es su velocidad. Ahora mismo puede ser el jugador más rápido de Europa con y sin balón. Quizás el mejor Thierry Henry de hace un par de temporadas mostrara similar superioridad ante los rivales. El portugués vuela sobre el césped, regatea con autopase largo como un galgo, sale por dentro y por fuera de un dribling con la misma soltura, manejando las dos piernas con idéntica habilidad. Desespera a los defensas, incapaces de tomarle la medida salvo con brusquedades. Cristiano es víctima de los tacos de sus marcadores en cada partido, llegando a ser abusiva la entrada que le hizo el lunes Rochemback en el replay con el Boro (imágenes).
Debería andarse con cuidado el portugués, porque maneja el balón al borde de la arrogancia, apoyado en tan excepcional capacidad física, hasta herir el orgullo de los rivales. Jugar a esa velocidad es un lujo que se paga a precio de diamantes en el mercado del fútbol. Cristiano tiene esa brillante cualidad natural con la que resuelve partidos al Manchester y convierte el fútbol en un espectáculo para el aficionado. Es exactamente lo que a día de hoy no ofrece el Real Madrid. En el equipo de Capello no hay más 'velocista' que Roberto Carlos y ya es pasado. Nadie es capaz de desbordar como un rayo o culminar un contragolpe con el balón pegado al pie a casi dos metros por zancada. Por estas virtudes, Cristiano será la piedra angular del 'segundo proyecto Calderón' a precio de Galáctico. Ferguson intentará pelear para retener a su más valorada joya, pero el jugador lleva en la cabeza la idea inquebrantable de vestir la camiseta blanca. Por cierto, el 'angelito' cumplió 22 años en febrero. ¿Hasta dónde puede llegar?



