Yo digo Raúl Romojaro

Una vida que no es tan sencilla

Raúl Romojaro
Redacción de AS
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Fernando Alonso se sincera con Carlos Miquel y, por tanto, con todos los lectores de estas páginas. Y yo, al menos, me creo al pie de la letra lo que nos cuenta, no como un dogma de fe sino porque lo que dice me parece lo más razonable del mundo. Simplemente se ve superado por las circunstancias, por las complicaciones de una vida que eligió pero que no imaginó tan exigente ni cruel. Es un chaval al que algunas situaciones le arrollan por quedar fuera de su control, eventualidades que está todavía aprendiendo a gestionar, incluso cuando muchas de ellas (como el acoso de determinado tipo de prensa) ni siquiera las comprenda. Y es que tiene un talento sobrenatural para pilotar al límite, pero no se le debe ni puede exigir la misma maestría en cada paso que dé.

Me refiero a que su posición no es nada sencilla. Toda una vida dedicada a la competición prácticamente desde el anonimato para, de repente, convertirse en el foco de atención de medio mundo. Muy fuerte para digerirlo sin ardor de estómago. Les ocurre a los pilotos, a los futbolistas, a los toreros o a las estrellas de la canción. Llegan la fama, el dinero, los compromisos, los amigos, los enemigos, los halagos, las críticas... Demasiado para mantenerlo siempre bajo control y a gusto de todos. Porque eso no lo enseñan en ninguna escuela, en ningún máster, sólo la experiencia te ayuda a afrontar lo imprevisible. A mí me parece que no es merecida su imagen de cascarrabias o impertinente, tan sólo es un muchacho feliz y honesto en un mundo hostil.

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