Yo digo Tomás Roncero

Hacedlo por el gran Bernabéu

Tomás Roncero
Nació en Villarrubia de los Ojos en 1965. Subdirector de AS, colaborador del Carrusel y El Larguero y tertuliano de El Chiringuito. Cubrió los Juegos de Barcelona 92 y Atlanta 96, y los Mundiales de Italia 90, EE UU 94 y Francia 98. Autor de cuatro libros: Quinta del Buitre, El Gran Partido, Hala Madrid y Eso no estaba en mi libro del Real Madrid.
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El próximo 14 de diciembre se cumplirán 60 años, mondos y lirondos, de la inauguración del Nuevo Chamartín, que tiempo después pasó a llamarse Santiago Bernabéu. El hombre. El responsable de esta bendita locura. El genio capaz de insistir en esta obra faraónica que estaba diseñada para acoger 40.000 espectadores y que gracias al empeño de su creador fue capaz de dar cabida a 75.000 en ese recordado debut escénico ante Os Belenenses (3-1). La obra costó 37 millones de las antiguas pesetas y bien que lo sufrieron los jugadores. Un día me dijo Molowny: "En esa época no ganamos títulos porque no había dinero para hacer fichajes. Hubo que esperar a que Di Stéfano llegase en 1953 para que pudiera verse al gran Madrid".

Seis décadas después, este club es una empresa que moviliza 330 millones de euros al año, que posee más de 200 millones de fieles en el planeta y que cuenta con una nómina de jugadores tan bien remunerados que muchos de ellos pasan meses sin sacar un extracto del cajero para ver cómo van las cuentas de casa. Pero toda esa opulencia no ha evitado que este año hayan volado 17 puntos del Bernabéu. Por eso, el de hoy ante el Nàstic (amigo Portillo, no te olvido) no será un partido más. La afición se ha conjurado tras el subidón del Camp Nou, el club ha recogido el guante lanzado por AS con el regreso de la Cofradía del Clavo Ardiendo y al final el 'Juntos podemos' se convierte en mucho más que una declaración de intenciones. Creer es poder. Y el Madrid, si hace valer por fin sus reales ante su pueblo, dormirá hoy tercero, dejará atrás al Valencia y no perderá la estela de Sevilla y Barça. Después llegará el parón de la Selección y once finales para alimentar el sueño: ganar la Liga número 30. No es una quimera. Si hoy jugase Juanito, fijo que se apostaría su nómina a que el cuento tendrá final feliz. De aquí a junio hacen falta once Juanitos. Hacedlo por él, por Don Santiago, por la afición, por el Madrid

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