El rival de cuartos es el Athletic

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Cuesta cambiar el chip. Cuesta pasar de leer las críticas favorables de todos los periódicos a calzarse las botas y disponerse a sudar de nuevo. A luchar, a prepararse para la pelea, a sentir de nuevo las palpitaciones del corazón retumbar en el pecho. Pero eso es lo que debe hacer Osasuna tras escribir una de las páginas más brillantes de su historia. La UEFA es un premio, un precioso premio que no sería nada sin la Liga y por eso se hace obligatorio apretar los dientes en cada entrenamiento en estos 15 días previos a los cuartos europeos, fechados en plena Semana Santa.
Para encontrar la motivación necesaria nada mejor que visitar San Mamés. Los rojillos se atrancan últimamente en el coliseo bilbaíno y aún perdura el recuerdo de tragedias como la de la campaña 2004-05, en la que el empuje del Athletic echó por tierra una ventaja navarra de 0-3. Se da la circunstancia, además, de que una derrota metería de lleno a Osasuna en la pomada por el descenso, o eso se piensa, por lo que hay que exigir un 110% de concentración a todos. Está claro que la UEFA es un juguete divertido y que hace muy feliz, pero ahora toca guardarla en el armario y remangarse para terminar los deberes. Ya llegará la hora de volver a jugar.



