Las horas amargas de Rienda
Noticias relacionadas
Tenemos una imagen de los grandes deportistas que no siempre se ajusta a la realidad. Fama, dinero, viajes alrededor del mundo... hasta que llega un mal día y se rompen. Un golpe, una caída desafortunada, y todo se va al traste. La fama, el dinero, los viajes, la salud y hasta la ilusión. María José Rienda se cayó en vísperas de la primera prueba de la Copa del Mundo y ya ven cómo anda cuatro meses después. Metida en un gimnasio. Sonriente, eso sí, pero la procesión va por dentro. Con un ligamento lateral interno de un donante, con el cruzado anterior unido, con el menisco limado y con la rótula raspada para aliviar las secuelas de una artrosis. Una complicada operación que le ha supuesto pasarse la temporada en blanco.
Ésta, además, iba a ser su gran temporada. Diecisiete años compitiendo, trece a nivel internacional, seis entre la élite y cuando llega el momento de ir a por la Copa del Mundo -el año pasado fue segunda- se rompe. Una Copa del Mundo que pasaba por Sierra Nevada, por su casa, por donde empezó a esquiar cuando sus padres se trasladaron allí para trabajar en la estación. Ganar en Sierra Nevada era la gran ilusión de María José Rienda. Pues ni Sierra Nevada, ni Copa del Mundo, ni nuevos patrocinadores. Gimnasio y más gimnasio. Para empezar, con 31 años, desde ya veremos dónde. Son las horas amargas, meses mejor dicho, de los deportistas. Tan duras, que sólo los más grandes y obstinados, y Rienda lo es, salen adelante.




