Coubertin no ha muerto
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Escuchaba ayer a Esperanza Aguirre hablar de los campeonatos escolares que creó y me venía al recuerdo el origen de los Juegos Olímpicos. La idea originaria de los Juegos no era la competición, sino la educación. Surgieron como instrumento educativo de la sociedad moderna de entonces, porque el deporte reunía todas las virtudes de compañerismo, superación y respeto al adversario. Pierre de Coubertin, que era pedagogo, no deportista ni dirigente, buscaba un sistema para romper barreras y poner en comunicación a la juventud de todo el mundo. Así concibió los Juegos Olímpicos. Y los campeonatos escolares que han introducido el deporte en los institutos de la Comunidad de Madrid persiguen una idea similar.
En Madrid, Esperanza Aguirre no busca campeones, sino la integración de la juventud multirracial a través del deporte. Y que por las tardes los escolares no se vean en las calles, sino que en sus propios institutos encuentren un espacio donde tengan el derecho a divertirse en la práctica deportiva, el derecho a participar en un nivel adecuado a su edad y habilidad, el derecho a tener un entrenador cualificado, el derecho a jugar como niño y no como adulto y el derecho a hacer deporte en un entorno seguro y saludable. En este sentido, aún nos quedan gentes como Pierre de Coubertin, gentes que ven en el deporte unos valores esenciales para ayudar a la formación del carácter. Con Esperanza Aguirre, el legado de Coubertin sigue vivo.




