Despedida de primera para La Catedral
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E l Athletic no puede dejarse atrapar por la nostalgia. El mejor ejemplo es la actual situación deportiva. La inmaculada trayectoria en Primera es un acicate para seguir haciendo en historia, no un dato para repantigarse. El club está ante un problema gordo de presente, pero es tan serio o más el de futuro. Por su filosofía, los errores de planificación no tienen marcha atrás, el apoltronamiento se paga caro. Al Athletic le acucia la necesidad de salvarse como sea en junio y planificar un mañana mejor. Hacerse más grande, fichar, forjar un equipo competitivo con los mejores futbolistas vascos...
La entidad más querida en Vizcaya, la única capaz de poner de acuerdo a todos, necesita cobrar impulso. Y el nuevo San Mamés se lo dará. Servirá para el rearme económico del club, dará paso a una masa social más joven, que aguarda con impaciencia en una lista de espera desde el siglo pasado. El Athletic tendrá un estadio con 16.000 espectadores más, aspirante a grandes competiciones, un atractivo extra para una ciudad en emergencia. Nuestro viejo San Mamés merece una despedida en Primera. ¡Ay leones! Toca resistir junto a Madrid y Barça.




