El efecto de un aviso oportuno
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Hace tiempo, un piloto me explicó que él siempre buscaba los mejores resultados en las carreras previas a un parón en la actividad del campeonato. Si podía (y a menudo ocurría), casi humillaba a sus rivales con su superioridad. "Así se marchan a casa dándole vueltas a la cabeza, preguntándose cómo les he podido ganar de ese modo. Y en lugar de descansar y relajarse, vuelven desquiciados", argumentaba. Una estrategia muy particular pero no exenta de cierto fundamento. Es el efecto de un aviso oportuno, de un golpe psicológico dado en el momento preciso. Por eso ayer Rossi y Pedrosa tenían tanto empeño en ser los más rápidos de los entrenamientos IRTA.
Desde hoy, el resto de los pilotos de MotoGP pasarán dos semanas intentando adivinar qué es lo que les falta para llegar al rendimiento de quienes han marcado la pauta en Jerez. Los tiempos han evidenciado que las 800cc rodarán tan rápido o más que las antiguas mil, pero de lo que dejan constancia indiscutible es de que, en estos momentos, dos hombres marchan un paso por delante en pos de la corona de un Hayden que parece bastante perdido (y disgustado con Honda con el tamaño de su nueva moto, por mucho que Alberto Puig se empeñe en decir que son patrañas de periodistas desinformados). Y lo mejor es que uno de esos dos favoritos es español y el otro.... un monstruo.




