Una manita, el mejor homenaje a la afición del Atleti
Llegó tu hora. Tomás, aunque no debemos considerar a ningún equipo pequeño, lo de esta noche va a ser la fiesta que nos deben los jugadores, técnicos y directivos del Atlético desde hace ocho años. Tienen y van a ganar por nosotros, la afición. Estamos hasta la coronilla de aguantar a charlatanes como tú, que año tras año acuden al baúl de los recuerdos y nos cuentan las historias del abuelito. El Atlético, pese a que no tenga el dinero de los galácticos tiene un estadio y unos seguidores que son la envidia de todo el mundo.
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Sería muy fácil hablarte de las miserias de Capello, Cannavaro and company y ensalzarte las diabluras de Agüero y Fernando Torres, pero en esta ocasión vencerá el corazón a la billetera. No entiendes todavía lo que es el sentimiento, algo que no conocen ni siquiera tus canteranos, ya que todos están deseando coger la carta de libertad y marcharse del Real Madrid. No se les quiere, se les utiliza, son pura mercancía, mientras que en el Atlético ensalzamos a todos los buenos futbolistas y por eso que no te extrañe que queramos hacer un busto de El Niño a la entrada del Calderón: él solito ha sustentado a una entidad con más de cien años de historia.
Ya tengo mi champán en la nevera y mi bufanda preparada para irme con Neptuno. Incluso, vais a dormir el domingo por debajo de nosotros y, vuelvo a decirte que no vendas bacaladas: ninguno de los dos podemos aspirar a la Liga por el fútbol exhibido, así que lo de Van Bommel será un juego de niños con lo que te espera hasta final de temporada. Y, en caso contrario, pediré, y no me taparé como haces tú con Calderón, la marcha de Cerezo y el consejo directivo. La manita es lo mínimo que nos merecemos unos aficionados que nunca vamos a cambiar de colores. Aplícate tú el cuento, ya que eres un tránsfuga de tus años de infancia en Carabanchel.




