Por fin un partido tranquilo: hoy toca ganar 1-3

Reconozco que ésta ha sido la semana más tranquila de la tortuosa era Capello. Por eso, al Atleti habría que inventarlo si no existiera. Los partidos con las camisetas andantes rojiblancas (Jesús Gil dixit) son para el Madrid como una pachanga con público. Es el único día del año que el Calderón se llena a reventar, gracias a miles de madridistas que viven en mi entrañable barrio (Carabanchel-Pirámides) en el que crecí rodeado de escudos con osos y madroños. Hasta el quiosquero de casa me daba la brasa con sus diatribas antimadridistas...
Ahora el barrio ha crecido, enfrente del Cotorruelo hay un pasillo verde magnífico y el 80% de los vecinos son del Madrid hasta las cachas. Lógico. En el Calderón hace diez años que no se juega ni un partido de UEFA y lo más que recuerdan los viejos del lugar es una infame participación en la Intertoto, con unas camisetas con telas de arañas que hubieran sido la delicia de Paris Hilton y Britney Spears, las mujeres peor vestidas del mundo.
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Manoleti, deja ya de engañar a esa sufrida afición que un día descubrió castillos en el aire, que cantaría Alberto Cortez, desengañada tras vagar dos años interminables por el desierto de esa Segunda en el que tu pluma destartalada lució como nunca.
Hoy todo el mundo se sabe el guión de memoria. De hecho, Calderón (Ramón) no irá al Calderón (Vicente) hasta última hora de la noche porque no hace falta arengar a sus jugadores. Para matar el rato irá a Valdebebas por la tarde a ver el Castilla-Numancia. ¿Dónde está tu filial, compañero del metal? En el pozo de Segunda B. ¡Aprende a tener cantera de luxe! Por cierto, mi amigo Toñín, el torero, acudirá hoy al campo a ver el 1-3. Me dice que en su bar de Entrevías ha puesto esa foto tuya al lado de un escudo blanco: ¡Salta a la vista, Manoleti es madridista!



