El dopaje ya no es broma
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A partir de hoy el dopaje ya no puede tomarse a broma. Entra en vigor el código penal y ya puede ser considerado delito. Al deportista nunca se le aplicarán penas de cárcel, pues se le considera una víctima, salvo que él mismo trafique o induzca al dopaje. Pero también se le han acabado las coartadas pueriles. Eso de atribuir a causas misteriosas e inexplicables la aparición de determinadas sustancias en el organismo se ha acabado. Como la de no saber quién es el médico que le trata. Al deportista se le podrá aplicar una sanción administrativa por dopaje, pero se verá envuelto en un proceso delictivo y tendrá que responder a preguntas de un juez con todas las consecuencias. Para evitar males mayores no podrá mentir ni ocultar pruebas.
No creo que hayamos llegado demasiado lejos. Si acaso, tarde. Pero hasta que no fue nombrado Lissavetzky secretario de Estado para el Deporte y se diera cuenta del alcance de las revelaciones de Manzano, aquí nadie había movido un dedo. Lo alzó Guillermo Jiménez, director de Deportes con Gómez Angulo, pero fue cesado nada más crear una comisión investigadora. Lissavetzky cogió el relevo y llegó aún más lejos al elaborar esta Ley que hoy entra en vigor. Para acabar penalmente con las atrocidades del dopaje y con su ingente comercio. Desde hoy, los fuentes y beldas tendrán que andarse con cuidado. Por lo que ayer no fueron inculpados en el caso Manzano, hoy sí lo serían. España ya no es uno de los paraísos del dopaje.




