El apoyo moral de Schumacher
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Es un consultor y, como tal, está para eso, para aconsejar". Eso dice el portavoz de la escudería Ferrari, refiriéndose al nuevo rol de Michael Schumacher. El alemán, que llegó al circuito en un flamante Ferrari 355 color azul metalizado, se acercó la pasada semana hasta Montmeló conduciendo desde Girona, donde su padre tiene una formidable vivienda. En el trazado catalán, verdadera trituradora de aspirantes a algo en esta F-1 de nuestros días, Schumi verificó la marcha de su ¿ex? equipo de carreras. Estoy plenamente seguro de que habrá pasado unas ganas locas de subirse al F2007, y de que se habrá sentido muy raro estudiando telemetrías y datos sin probar el coche. Su cara no me dio buenas impresiones en ningún momento, ni siquiera cuando la gente le aclamaba.
La sensación que tengo es que Ferrari puede sufrir un trauma como el que atravesó la selección argentina de fútbol después de la retirada de Maradona. Una catarsis en la cual no parece haberse digerido algo crucial para el último aliento deportivo: la ausencia del maestro entre sus filas para poder ganar. Sin Maradona, la albiceleste no ha logrado aún volver al triunfo grande. Veremos si Ferrari puede volver a la cúspide sin Michael. El regreso del alemán a los vestuarios de la escudería más famosa del mundo pudo haber sido una gran ayuda para el estado de ánimo de Ferrari. Pero cuando los 22 jugadores salgan al ruedo en Melbourne, Ferrari tendrá que ganar por si sola. Con lo que ponga en el campo.




