La lección debe estar aprendida

Decía ayer Cuco Ziganda que el partido de vuelta de la previa de la Champions, frente al Hamburgo, queda muy lejos y tiene razón el técnico osasunista. Hay que reconocer que el equipo está ahora mucho más asentado y que ha asimilado los conceptos que les ha inculcado el entrenador navarro. Sin embargo, no hay que olvidar que la situación, en cuanto a resultado, es la misma, un cero a cero conseguido lejos de casa y que hay que redondear ahora en casa. El resultado no es malo, pero si engañoso. No obstante obliga a los navarros a ganar si quieren pasar la eliminatoria, algo a lo que no están obligados los franceses, que pasarían con un empate con goles.
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Jugadores y aficionado tienen muchas ilusiones puestas en el partido de mañana y algo más, la lección bien aprendida. No hay cabida para errores, no se permite el más mínimo despiste, esta vez no se puede escapar el billete que da derecho a continuar la aventura europea. El mazazo de verse fuera de la Liga de Campeones fue realmente duro para Ziganda y los suyos y por nada del mundo desearían que la historia se volviese a repetir. Tampoco sus fieles aficionados.
Eso sí, Osasuna cuenta con la mejor baza que puede tener un equipo de fútbol. Una afición que una vez más estará al lado de los suyos, dándolo todo como ya hiciera en el partido de ida disputado en Burdeos. Desde la mínima distancia que separa las gradas del terreno de juego pero ahí estará la gente ayudando en cada carrera, en cada balón dividido y en cada pase. Dicen que todo esfuerzo tiene su recompensa y, si esto es cierto, Osasuna y sus aficionados se merecen pasar esta eliminatoria a octavos...



