Yo digo Guillem Balagué

El partido más chalado del mundo

Guillem Balagué
Redacción de AS
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Algunos empezamos a estar tan cansados de globalizarnos, de que todo suene y sepa tan igual, que se pone la piel de gallina cuando se descubre una de esas tradiciones que se han mantenido a través de los años y que perdura por el esfuerzo de todo el pueblo con sus detalles viejos y su sabor a antiguo. No todas son saludables (lo de tirar a un asno desde la torre de una iglesia ya no nos parece demasiado divertido), pero el Royal Shrovetide Football, que se juega en un enorme campo de tres millas en Ashbourne, es por las que vale la pena pagar un billete de avión, acercarse a la provincia de Derbyshire y participar.

Es el partido más largo, más numeroso, más viejo y más chalado del mundo. Las reglas están claras: todo vale menos asesinar. A la pelota no se le da mucho tratamiento futbolístico: de hecho se la lleva de un lado a otro más como un balón de rugby, cogido y escondido como el mayor de los tesoros. Y lo de llevar de un lado a otro es un modo de hablar: se produce tal melé que durante horas no hay dios que se mueva ni palante ni patrás. Igual lo de quedarse la pelota tras marcar un hat-trick viene de aquí. La tradición se mantiene hasta el final: el partido acaba antes de las diez de la noche, justo antes de que cierre el pub.

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