Risas en 'la ciudad del pecado'

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Es la ciudad del juego, pero allí no juega nadie. Ni al baloncesto, se entiende, ni a los otros deportes que forman las grandes ligas. Las Vegas es la primera sede de un All-Star Weekend que no tiene equipo NBA. Su alcalde, Oscar Goodman, espera que David Stern muerda el anzuelo y se las arregle para crear una franquicia en medio del desierto. Así, construyendo sobre la nada, nació ese puzzle de casinos y capillas conocido como Sin City: la ciudad del pecado. En la madrugada del sábado revivimos ese sabor a timba y sarao de la mano de los saltimbanquis que con tupé a lo Elvis machacaban el aro o del cuarteto que homenajeó al inolvidable Rat Pack de los años 60 liderado por Frank Sinatra, Sammy Davis Jr. y Dean Martin. Se daban un aire, y si no, ahí estaba el doble de Martin con el inseparable vasito de whisky en la mano. Para que no hubiera dudas.
El espectáculo deportivo lo salvó Gerald Green, en los mates, y Jason Kapono, en los triples. Los otros concursos fueron una chirigota digna de carnaval, ya que ni los propios protagonistas -como Kobe en el de habilidades- se lo tomaron en serio. El resto del show, lo habitual: los tortolitos Parker y Longoria sonriendo a cámara, Barkley haciendo reír y Shaquille de maestro de ceremonias, tan pronto rompiéndose en break-dance como vestido a lo gánster, aunque fuera de amarillo. Show puro y duro, que el All-Star es eso, una broma... aunque sea en la ciudad del pecado.



