Jugar primero tiene ventaja
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El debate está en la calle ante la decepcionante actuación del Madrid en la final de Copa. Escucho debatir incluso si es justo este sistema de competición que permite a uno de los finalistas jugar con un día de descanso entre medias. Sin duda no lo es, pero el sorteo es quien determina qué equipos comienzan a jugar el jueves y quiénes el viernes. A partir de ahí, descansar el viernes supone una ventaja indudable que se refleja en la estadística, pues de las quince ediciones de la Copa disputadas bajo el actual formato, doce las ha ganado uno de los equipos que empezó la competición el jueves y descansó, por tanto, el viernes. El Tau ha sido el único capaz de superar esta adversidad y ganó en 1995, 2002 y 2004 jugando los tres días seguidos.
Dicho esto, y reconociendo el esfuerzo que realizó el Madrid para superar al Gran Canaria y al Tau, también hay que decir que no hay precedentes en una final de Copa ACB de tan pobre actuación. Hay que remontarse a 1964 para encontrar una anotación menor: 51 puntos del ya desaparecido Aismalíbar de Montcada ante el Picadero. La fatiga, por tanto, tampoco puede ser la única excusa, porque ésta puede llegar a acumularse a lo largo del partido, pero no desde el minuto uno, cuando comenzó el rosario de despropósitos. Por cierto: ¿un chaval que juegue medianamente al baloncesto puede fallar 26 triples de 30 que tire? Pues ahí están también las causas de la derrota. En el desacierto, en la precipitación y en la contumancia.




