Plaza sacó el doctorado
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El Madrid ya sabe lo que es sufrir. Se divierte y da espectáculo en la Liga; padece y va a lo práctico en la Copa, que es como se ganan los títulos. Nada que ver la Liga, donde la presión es relativa, con la Copa, donde una sola derrota te manda para casa. Partido complicadísimo el de ayer, vibrante por la incertidumbre, pero trabado donde los haya. Una falta cada 37 segundos, 71 tiros libres lanzados, siete jugadores eliminados y dos horas de tensión sobre la cancha. Un partido para las pizarras, un partido en el que Plaza sacó el doctorado, con Bullock fuera a falta de tres minutos y tan sólo dos puntos de ventaja. Tremendo. No sólo se trataba de sufrir y de aguantar, sino también de irse hacia delante, creer en la victoria.
Esta era la prueba que le faltaba por superar al Madrid. En el momento de la verdad no se arredra. Se echa en falta su frescura de la Liga, pero a cambio ha aprendido a sudar sangre. Esta tarde le espera su tercera final consecutiva. Ante su máximo rival. Ayer, por cierto, hizo un partido espléndido. Basile lo bordó, Trías mantuvo su altísimo nivel, Navarro estuvo en su línea y Marconato ayudó una barbaridad. Nada que ver este equipo con el que cumple el trámite de la liga regular, donde lleva nueve derrotas. Quizá sea ésta la manera de expresar los jugadores su desacuerdo con Ivanovic. Pero en la Copa sí están conjurados para ganar. Esta vez seguro que no se dejan arrasar por el Madrid como pasó en la Liga. Ahora un título está en juego.




