De Felipe ya le había echado el ojo al chaval

Supe de su existencia en el esplendoroso año de la Novena (2002). El temperamental De Felipe, uno de los héroes de la Sexta, me telefoneó para darme una información que, pasado el tiempo, resulta privilegiada: "Tomás, ya lo sabe Florentino pero sería bueno que tú le apretaras un poco. Hay dos chavales en el Sporting de Lisboa que van a ser la bomba. Una se llama Quaresma, pero el mejor es Cristiano Ronaldo. Un extremo a la vieja usanza. El que los compre tendrá jugadorazos para muchos años...".
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Creo recordar que hablé de las dos perlas lusas con Florentino y con Valdano, pero en aquella época de furor galáctico (ya habían caído en el saco Figo y Zidane) les sonaba a frivolidad meterse en experimentos con niños de 17 años. El Barça picó ese anzuelo con Quaresma y le salió rana, pero Alex Ferguson, viejo zorro, supo llevarse al huerto a la manzana más sabrosa del lote. Cristiano Ronaldo intentaba emular a Giggs con sus incursiones alocadas pegado a la cal pero le faltaba criterio, sangre fría y medida para concluir sus arrancadas en un pozo de agua potable. Aún así, hace un par de años De Felipe me insistió. "Toma nota de nuevo. Cristiano Ronaldo será en un par de temporadas uno de los tres mejores peloteros del mundo". Bien por ti, Pedro.
Como el Barça ya husmea la pieza y a nadie se le escapa que este extremo de pecho afeitado y castellano avanzado es un desayuno con diamantes, toca lanzarse a la batalla con todas las consecuencias. Mijatovic me susurró hace tres semanas en el Donostiarra la noticia más esperada: "Cristiano es el gran objetivo y quiere ser grande en el Bernabéu". Figo, en su día, ya le explicó lo grande que es defender este escudo...



