Yo digo Juan Mora

Ni tan buenos, ni tan malos

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

Noticias relacionadas

En el balonmano se pasa de la gloria al fracaso en un santiamén. Y viceversa. Es un deporte donde conviene medir mucho las conclusiones. Ya ven, España, de campeona a séptima; Alemania, de novena a campeona; Polonia, de desaparecida de las competiciones a subcampeona; Dinamarca, de decimotercera a medalla de bronce; Croacia, de subcampeona a ni jugar por las medallas. Y no es que haya habido una revolución en el balonmano, sino que tanta igualdad entre las selecciones punteras hace imposible hegemonía alguna. En los siete años que llevamos de siglo, todas las selecciones han sufrido altibajos, cuando es un periodo en el que toda buena generación de jugadores debería mostrar gran regularidad.

Los rusos, campeones olímpicos en 2000 y sextos en este Mundial, también han fallado; y los suecos, que tras ser en el plazo de un año campeones europeos y subcampeones mundiales y olímpicos, tampoco logran ahora entrar en los grandes torneos. Entre la comentada igualdad, la parcialidad de los árbitros y el hecho de que en cuanto una gran selección queda fuera de la lucha por las medallas pierde toda motivación, tan pronto puede quedar una de las favoritas campeona como octava. Por eso, ni éramos tan buenos hace dos años ni tan malos ahora. El entrenador sigue siendo el mismo; los jugadores, también. La diferencia fue que esta vez también tuvimos que jugar contra dos árbitros y precisamente en la primera eliminatoria.

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta puedes leer este artículo. Es gratis
Gracias por leer

Te recomendamos en Opinión

Productos recomendados