Sin Dani ya no hay Currobetis

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Apareció por Heliópolis el Barça más pobretón de estos, los años de la gran euforia azulgrana: sin Messi y sin Etoo, con Ronaldinho empanado y después de tirar por el váter su hasta hace poco brillantísimo patrón de juego. Al partido sólo le hacía falta el 1-0, y éste llegó: el gol de Robert devolvía por momentos el fantasma de ese Betis torero y singular, del Currobetis: un capotazos de cal y 100 de arena. Fue un espejismo. El fantasma, al final, debió de haberse quedado en el Bernabéu porque Dani, el héroe de la Copa y el de casi siempre últimamente, no acertó esta vez en el último suspiro.
Habrá ahora algún incauto que aplauda el 1-1, al fin cabo era el Barcelona, qué demonios. Resulta fácil confundir el conformismo con el Manque Pierda, pero el eslógan, acuñado en tiempos de hambre y campos de Tercera, no se inventó para resignarse, sino para aprender a resistir, a aguardar con entereza tiempos mejores. Por encima del resultado, de un punto que no saca a los béticos del descenso, queda la fatal imagen de un equipo al que ni contagiosa euforia del Machote ha logrado devolver el alma. La Caja de Pandora de Heliópolis volvió a desinflarse de esperanzas, y los verdiblancos que arroparon ayer a su banda se acostaban con el corazón temblando de jindama: llega el Valencia, San Mamés y tres derbys cardíacos contra el mejor Sevilla de la historia. Será el momento, quizá sí, para que Dani enarbole de nuevo esa bandera-capote que tantas veces salvó al club de las trece barras: el Currobetis.



