Un esforzado trabajador del fútbol
Cuando Maxi López llegó a Palma el pasado verano lo primero que sufrió fue la responsabilidad de ser considerado, sin pretenderlo, el fichaje estrella del nuevo Mallorca de Gregorio Manzano, un cartel que te condiciona hasta que demuestras cuáles son tus virtudes y tratas de ocultar cuáles son tus defectos. El hecho de llegar procedente del Barcelona hizo creer a mucha gente que llegaba un futbolista que haría grande al equipo bermellón sin pararse a pensar que Maxi es un jugador que tiene mejor relación con el trabajo colectivo que con el gol como único argumento válido para un delantero.
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El delantero argentino hace muy bien lo que sabe hacer y busca mejorar su puntería y su capacidad goleadora con la que ya ha conseguido cosas importantes. En la Liga un gol suyo noqueó al Espanyol (1-0) y otro sirvió para ganarle, el pasado domingo, al Sevilla (1-2) y de paso hacerle un favor con ese gol al Barça. En la Copa del Rey, Maxi dio el empate a su equipo (1-1) en Bilbao y acortó diferencias en la derrota (1-2) contra el Deportivo.
Pero a esos goles, lo que hay que añadirle al argentino es el concepto del fútbol que mejor domina, es decir, el empuje, el trabajo, la solidaridad y el compromiso y por sus características es la pareja ideal para otro tipo de delantero como Víctor, Diego Tristán o Arango. Maxi López llegó y anunció que no era una estrella sino uno más, dos detalles que le definen como futbolista de equipo y como trabajador del fútbol.




