Yo digo Pedro P. San Martín

Mensaje políticamente incorrecto

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Apareció Raúl para amansar el ciclón cuando ya no es más que una tormenta de verano. La semana negra de Ramón Calderón finalizó justo en el momento en el que el Bernabéu dictó el pasado jueves su sentencia. Lo demás, las cuitas internas que ayer volvió a remover el capitán, sólo pudieron provocar más sangre cuando la herida ya está bien cicatrizada. Aquel jugador que saliera dolido de la descarga presidencial tuvo su oportunidad de responder al presidente en el careo del vestuario, donde se lavan los trapos sucios. La comparecencia de Raúl es un derecho a réplica pública como mínimo discutible. Más aún si entre líneas se utiliza el micrófono para volver a posicionar a sus compañeros como injustas víctimas de ciertos atropellos de despacho, dejando en evidencia a la autoridad superior.

Reconozco que era difícil el papel de Raúl, también es cierto. Y para no equivocarse, mejor no haber salido al ruedo entre partidos. El club, la presidencia y también los jugadores lo que necesitan es equilibrio y unidad, nada que desvíe la atención sobre lo verdaderamente importante. El capitán sólo debió tomar ayer este camino, aunque fuera mordiéndose la lengua por el bien de los próximos resultados. Las puntaditas para la galería y las muecas de indignación eran políticamente incorrectas para el bienestar del club. Raúl quizás no lo supo hacer mejor, pero esta vez la plantilla no estuvo bien aconsejada. Habría bastado con una nota pública de unidad en la defensa del escudo y se acababa la carnaza. Incluso se podría haber hecho tras la reunión con Calderón. En Mallorca es donde tienen que hablar.

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