Pereiro no puede ser ingenuo
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Francia ha lanzado su dedo acusador sobre Pereiro. Lo que yo no entiendo es, con la que está cayendo sobre el ciclismo y los precedentes habidos, cómo los equipos y los propios corredores no deshacen las dudas o los equívocos al instante. Me piden explicaciones de por qué ha aparecido salbutamol en mi organismo y enseño no sólo la autorización médica que me lo permite (eso se da por supuesto), sino cuándo, cuánto, qué producto ha sido y aporto, además, toda la exploración médica por la cual se me declara alérgico. Es más. No hace falta que nadie me lo pida. Según acaba el Tour, y más habiéndolo ganado, entrego toda la documentación para evitarme líos, porque sé que el salbutamol va a aparecer en los controles.
A estas alturas no podemos andar engañando a nadie. Los ciclistas tienen que ser conscientes de que tienen una fama de sospechosos ganada a pulso. Encima, la mitad son asmáticos. Pues ni la mitad de la población sufre asma, ni quienes la padecen se les ocurre montarse en una bicicleta y ponerse a subir montañas por mucho ventolín que se metan. Por cada ciclista que padezca alergias puntuales, habrá cuatro que aprovechen un estornudo para que le expidan la declaración por la cual ya puede consumir productos que están prohibidos entre los corredores sanos. Y como eso se sospecha, pues uno ha de tener toda la documentación clarita y muy a mano, pues sabe que en cualquier momento la pueden pedir. Es así de fácil.




