El mexicano regresa a su Reyno

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Una de las últimas imágenes de Javier Aguirre sobre al césped del Reyno de Navarra fue aquella en la que portando una figura de San Fermín en una mano y llevándose la otra al corazón, no podía evitar las lágrimas al despedirse de la afición de Osasuna. Sin embargo, entre esa imagen del pasado 16 de mayo y la llegada del mexicano a Pamplona, su historia como entrenador de Osasuna dio para mucho. Siempre contó con el beneplácito de afición, jugadores, técnicos y directivos. Nadie dudó de su capacidad, ni siquiera en los complicados momentos de sus dos primeros años al frente del equipo.
En su pasó por Pamplona y dejando lo estrictamente deportivo al margen, Aguirre destacó por su psicología a la hora de tratar con la plantilla y por su manera de comportarse en los banquillos, que incluso llegó a costarle pagar una cena a la prensa navarra. Pero si hay algo que el entorno no olvidará es que el técnico mexicano hizo crecer a un modesto, que bajo su batuta rozó la gloria. Todo aficionado navarro guardará en su memoria las grandes noches como la de la final de Copa o la de la clasificación de Osasuna para la Liga de Campeones. Sólo queda por ver qué recibimiento le otorga esta noche el Reyno de Navarra.



