El Barcelona y el golpe de Rijkaard

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Se quedó el Barcelona en Montjuïc igual que el metacrilato del banquillo que golpeó con dureza Frank Rijkaard tras el 2-1 que consiguió Raúl Tamudo: roto y por los suelos.

El equipo blaugrana tenía a favor la estadística, cuatro partidos seguidos ganando en casa del rival de la ciudad, pero el Espanyol, a base de rabia y contragolpe, pudo hacer lo mismo que el entrenador holandés con el plástico, dejarla hecha añicos y romper la racha histórica que se venía acumulando en las últimas ocasiones, siempre se llevaban los azulgrana el derby catalán.

Estos tres puntos para la maleta blanquiazul fueron algo más amén de dejarle en la zona tranquila de la clasificación y servirle de buen bálsamo tras caer en la pasada jornada.

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Fue una gran alegría para la sufrida parroquia del Espanyol.

Además, con un fútbol que desquició a un irreconocible Barcelona, que echa de menos a Samuel Etoo, Leo Messi y Deco más de lo que se dice en público. Los culés malgastan la oportunidad de colocarse líderes y, lo que es peor, no mejoran una imagen que hace tiempo se ve borrosa y no parece que tenga visos de aclararse en breve y ahora llega la Champions.

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