El Niño ha madurado muy deprisa
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Hablar de las excelencias técnicas de Fernando Torres sería repetir los mismos elogios de años anteriores. Lo que más me está llamando la atención es el grado de madurez que tiene el Niño. Desde que subió a la primera plantilla ha sido el icono del club y la afición y nunca ha pasado del duro peso que le ha tocado llevar, ha sabido tirar del carro en los momentos oportunos y con Javier Aguirre, pese a no jugar en su posición natural que es dentro del área, no ha levantado la voz si se ha tenido que buscar la vida por las bandas, en el centro del campo o incluso bajar a defender los balones bombeados. Hasta ha adoptado al Kun Agüero bajo su manto protector para que su aclimatación al fútbol en España fuera mucho menos dura de llevar.
Se ha ganado a pulso la titularidad en el Atlético y en la Selección. Aunque este verano va a ser duro ya que tanto Chelsea como Manchester United lo tienen como objetivo primordial en su lista, si al final se consigue jugar la Champions y se sigue apostando por fichajes de la calidad del Kun que nadie dude de que será imposible sacarle del Calderón salvo que sea el Consejo el que le pida su salida por cuestiones económicas. En el vestuario ha asumido los galones de capitán y es el primer en luchar con Cerezo y Gil Marín por los derechos de sus compañeros. Siempre tiene una sonrisa para los chavales que le piden un autógrafo y no duda en donar su imagen a la entidad cuando se lo solicitan. El Niño ya es un mito en la historia colchonera.




