Capello tiene armas contra la maldición
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Riazor está en ese bestiario de estadios malditos para el Real Madrid. De siempre, incluso en los días menos malos, los jugadores blancos no le han tomado el aire a jugar en aquél campo. Se encogen atenazados, abrumados, aturdidos por esa atmósfera húmeda que se respira por la playa de Riazor. Recuerdo que hablando con Benito Floro camino del segundo 'Día D' en Tenerife le advertí que allí el Madrid se 'aplatanaba'. Que lo del año anterior con Beenhakker había sido espantoso. "Tranquilo, amigo", me dijo Floro, "este año vamos a dar la talla en la isla". Y ya se vio cómo fue la pájara... Y es que hay sitios donde uno no se encuentra ni con linterna. Pues eso, que hoy Capello y sus chicos juegan contra el Depor y contra la maldición. ¿Cómo superarlo?
Hay cosas malas y buenas en este Madrid para encarar el partido. La peor es que viene de la trompada ante el Recre. La mejor, es que Gago, Higuaín y Marcelo traen aire nuevo, desenfadado, atrevido y talentoso. Y el factor variable se refiere al Depor: está bastante mal, pero lo mismo Caparrós ha metido tanta caña esta semana que les sale un partido para enmarcar. Frente a este panorama, creo que Capello debería atreverse a dar cancha a alguno de los fichajes o a los tres. Hay razones deportivas, las prioritarias, y de club, importantes, para justificarlo. El Madrid necesita un nuevo brío, más fútbol, menos complejos, factor sorpresa y sufrimiento. Y también el madridismo necesita regenerar su ilusión para evitar un 'aplatanamiento' general.



