Dinámica de los agentes que ofrecen
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Cuando Lopera dice en abundantes ruedas de prensa eso de "nos han ofrecido tantos jugadores o tantos entrenadores", puede parecer un tópico. Pero es verdad, la mayor parte de las veces. Y lo es por una razón sencilla: porque Lopera (como mucha gente sensata) no acostumbra a hablar abiertamente del jugador que de verdad le interesa. En la mesa y el teléfono del hombre que decide las contrataciones en el Betis se acumulan llamadas y faxes de ofrecimientos que abren una dinámica en la que, enseguida, los agentes de jugadores y entrenadores van tocando teclas.
El agente llama a un periodista amigo y le sopla que hay negociación abierta por fulano, con muchas posibilidades de éxito. De esta forma, se abre un doble frente: el periodista maneja cierta información novedosa y el agente supone que puede presionar (?) a Lopera (?), en cuanto que el nombre de su jugador en cuestión salte a la calle. El aficionado que lee el periódico se ilusiona con el nombre de lo que no es más que un ofrecimiento. Si el globo se pincha, no pasa nada y se vuelve a empezar. Pero hay un globo más pinchado: el de la credibilidad.




