El Pipita nos regaló el gol del año

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El último entrenamiento previo a la copiosa cena de Nochevieja suele pasar inadvertido para el gran público. El día 31 de diciembre no se hacen los periódicos y muchos colegas ni siquiera acuden a cubrirlo informativamente a Valdebebas. Pero el domingo vi atento los telediarios antes de ponerme el smoking para constatar cómo había sido la segunda aparición de los dos Gaguitos que nos ha traído Papa Noel Mijatovic. Y me quedé impresionado. Vi a Higuaín, el Pipita, hacer un gol de orfebrería en el partidillo de solteros contra casados. Se adentró en el área, le salió un defensa al cruce, amagó el tiró y, acto seguido, fintó a su izquierda dejándole sentado de culo. Ahora llega lo mejor. Le salió al paso Casillas, el mejor portero del mundo en el mano a mano. Osado él, repitió maniobra. Iker, tirado por los suelos en el área pequeña y el gauchito nacido en Brest encarando la puerta vacía entre el clamor de sus alucinados compañeros.
Gol de Maradona al Madrid, con Juan José estampándose contra el poste del fondo norte en el Bernabéu. Gol clavadito a uno que le vi meter al elegante Van Basten a la Juventus hace casi 20 años en San Siro. Higuaín sólo tiene 19. Y una altura imponente para su puesto (187 centímetros). Y buen manejo con las dos piernas. Y mucho descaro criado en las batallas que su River Plate afrontaba cada fin de semana en los campos de La Pampa. Ojo Ronie. Ojo Van Nistelrooy. La juventud baila. Aumenta la competencia y la exigencia. Este año nos vamos a divertir...



