Yo digo Juan Mora

La fiesta de San Silvestre

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

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Comenzamos a contemplar con absoluta normalidad el hecho de que miles de personas despidan el año corriendo. La verdad, no parece lo más propicio como aperitivo de una noche tan larga, pero las carreras de San Silvestre se han consolidado gracias a su carácter festivo, lo cual es de celebrar pues en este tipo de pruebas el aspecto lúdico prima sobre el competitivo. Ahora la juventud puede disfrutar de esta carrera en decenas de localidades, siendo la de Madrid la más multitudinaria. Mas esto no es una moda de nuestro siglo. La San Silvestre Vallecana tiene más de cuarenta años y la reacción espontánea de la juventud por correr esta noche se viene madurando desde entonces, bajo el impulso de Antonio Sabugueiro.

Él fue contratando apenas sin medios a los atletas más afamados del momento para dar notoriedad a su carrera en competencia con la de Sao Paulo. La prueba fue cuajando, coincidió después con la llegada de las maratones populares y la participación se hizo abierta. Un éxito. Los cientos se convirtieron en miles y los miles, en veinte mil. Pero un éxito gracias también a Vallecas, que supo dar un ambiente de fiesta a la carrera al paso por sus calles como en ningún otro lugar del mundo. Un ambiente que no siempre es del agrado de quienes disputan la victoria pues antes de la llegada son rociados con cientos de sprays de nieve. Pero la San Silvestre es así, una fiesta de principio a fin de la que no se salva nadie. Por eso ha calado.

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