Un fichaje plagado de trampas

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Nos lo inculcan nuestras madres desde niños y no escarmentamos. Lo que mal empieza, mal acaba. El fichaje de Cassano fue un disparate desde el momento de su gestación. No por la falta de calidad del polvorilla de Bari (un tipo que le apodan El Talentino debe tener algo), sino por la falta de profesionalidad en los criterios utilizados para contratarlo. Punto 1: Sacchi pidió a Kuyt, un nueve-nueve, para suplir al lesionado Ronaldo. 2: Sacchi dimite porque no le hacen ni caso y le ordenan que fiche a Cassano. 3: Arrigo argumenta que Cassano no es un delantero centro. 4: El dimisionario recuerda que el chico es un trasto y que sólo traerá problemas al vestuario. 5: Cassano quedaba libre el 30 de junio. Gratis total. Pero Florentino escucha la recomendación ¡de Capello! y le pide a Bronzzetti que lo fiche en enero. El Roma se frota las manos. Recibe 5,5 millones de euros (casi mil kilos) por un jugador que estaba apartado por indisciplina. Un chollo.
Y el destino castigó tanta tropelía. Sacchi se fue, Cassano llegó a Madrid como si saliese de un concurso de ingesta de hamburguesas y ahora Capello quiere quitárselo de encima como sea. Porca miseria.



