Agüero es un nueve diferente
Este Agüero está demostrando en los últimos partidos que tiene un ángel especial y que los vídeos que nos enseñaron en Argentina con Independiente no estaban trucados. Sabe aparecer en escena en los momentos decisivos, asume su papel de artista principal y Javier Aguirre todavía se debe estar fustigando por dejarlo en el banquillo a principio de temporada. El gol de Barcelona es la continuación, a la obra de arte copera ante el Levante, la ratonería del Recre y la maravilla del Bernabéu. Por fin, Fernando Torres tiene un compañero de los que se llaman decisivos. Ya no tiene que aguantar la presión ni llevar los galones de las esperanzas atléticas. Incluso comienzan a entenderse en el campo de la misma manera que funciona su amistad fuera de ellos. No hay celos entre los dos y saben que la Champions pasa por su acierto rematador.
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Le ha costado al Kun acostumbrarse al fútbol y costumbres de España. En Argentina se juega a cámara lenta y le daban la oportunidad de controlar y pensar la genialidad. Aquí siempre siente el aliento de su marcador y la cabeza le tiene que funcionar a tope de revoluciones. La guinda ha sido modificar sus hábitos a la hora de comer. Muchos cambios para un crío que todavía se está formando.
Ya el colmo de su felicidad sería tener en el centro del campo a Jurado de enganche, para fabricar un tanto como el del día de Villarreal. Agüero necesita la pelota a ras de suelo y siempre buscando el espacio para aprovechar su velocidad y enorme talento. Hacerle pegarse por balones bombeados es un atentado futbolístico. El Kun, al final, enamorará a España ya que su fútbol tiene un sabor especial.




