Higuaín no es novillero, es torero

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Llevo varias semanas escuchando a amigos, conocidos y habituales descreídos de la religión blanca decir que Higuaín no empataba con nadie y que será un fichaje insustancial. A todos ellos les he remitido el DVD en el que aparece el golazo que le metió el chico al Vélez Sarsfield el pasado domingo en el mismo estadio en el que vi hacer a Miguel Angel ante Austria, en el debut de España en Argentina 78, la mejor parada que haya registrado mi memoria. Higuaín se fue de un rival con un regate seco, entró en el área de Vélez como un cuchillo y soltó un derechazo incontestable. Gol de delantero moderno, vertical y atrevido. Con sólo 19 años estos son los fichajes que se deben hacer para apuntalar el futuro del club.
Eso sí, no a cualquier precio. El Pipita vale lo que vale. Y once millones de euros me parece una cantidad razonable para un futbolista emergente que dentro de cuatro años puede valer tanto o más que su compatriota Messi. Es lógico que los enviados de River hayan querido estirar de la cuerda, pero conviene recordarles los casos de Saviola, Aimar o Riquelme que demuestran que el talento fluye con barra libre en la Liga argentina, pero cuando sus perlas llegan al fútbol europeo es como cuando el novillero se planta por vez primera ante un torazo de 600 kilos. El Madrid tiene dinero fresco, pero debe administrarlo con el rigor que supo imprimir la recia escuela de Bernabéu y Saporta. Galácticos de despacho...



