En el Madrid todos son buenos
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El baloncesto tiene un objetivo sistema de valoración de los jugadores a través de cada una de sus acciones individuales. Puntúa, positiva o negativamente, cuanto hagan: tiros, asistencias, rebotes, tapones, faltas, pérdidas, recuperaciones. Al final sale una puntuación x, normalmente positiva pues el baloncesto es un deporte de aciertos, que reconoce al jugador más valorado del partido, de la semana, de la Liga, etc. No suele haber sorpresas. Los números acaban encumbrando a los mejores y sepultando a los farsantes. Un discreto jugador podrá conseguir la canasta de la victoria, pero nunca resistirá la fría estadística que le registra cada fallo y cada acierto. Al final, los más valorados son siempre los mismos. Los mejores ya consabidos.
Menos en el Madrid. En este Madrid de récord, Plaza ha logrado que nunca se sepa quién va a ser el mejor. Con sus rotaciones, todos los jugadores son importantes hasta el extremo de que Bullock, Reyes, Hervelle, Tunceri, López, Smith y Varda se alternan como el más valorado en cada jornada. Hamilton y Mumbrú tampoco se quedan atr en varios partidos han sido los segundos jugadores más valiosos. Pues si un equipo tiene una plantilla con nueve hombres capacitados para ser el mejor en un partido determinado puede considerarse invencible. Y esto es mérito de Plaza, quien sabe en cada momento sacar lo mejor de cada jugador. Lo fácil es lo que hacen otros: sacar a los mejores y esperar. Lo difícil es lo de Plaza: crear un equipo.




