Yo digo Alejandro Delmás

Érase una vez en América...

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
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Hubo una vez en América un atleta, un deportista tan grande, tan grande, que los mejores escritores, incluidos Premios Pulitzer y Nobel, terminaron escribiendo más de él que de Jesucristo, Buda y los presidentes Lincoln y Kennedy. Todo, por "danzar como una mariposa y picar como una avispa". Ese soberbio deportista, El Más Grande, se convirtió en el Príncipe de las Tinieblas con otra frase definitiva, en relación a la guerrilla de Vietnam: "Nada tengo contra el Viet Cong: ningún VietCong me ha llamado negro".

Un poco más tarde, ya de vuelta de las tinieblas, El Más Grande rediseñó su organismo, cuenta Norman Mailer, "para asimilar los golpes más rápidamente y repartir el shock entre más partes de su cuerpo, para impedir el fallo de comunicación entre el sistema nervioso y los miembros". Así sobrevivió a los zarpazos de Joe Frazier, así desactivó la artillería de Foreman... y así le tenemos hoy, viéndoselas con Mr. Parkinson en su casita de Berrien Springs, Michigan. Pero sí que Cassius Clay fue El Más Grande. Lo dicen Mailer, Halberstam y por supuesto, él mismo: Muhammad Ali.

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