No lo duden, no hay dos sin tres...
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El año pasado, por estas mismas fechas, les contábamos la primera aparición de Fernando Alonso junto a las otras grandes estrellas de automovilismo en la gala de entrega de premios de la FIA. Les decíamos entonces que seguro que aquélla no sería su última presencia en esta fiesta de tan alto copete... y así ha sido. Tal afirmación no era fruto de la euforia que nos embriagaba a todos en las felices semanas posteriores a la primera proclamación del asturiano. Se trataba del convencimiento de que su calidad y talento nos iban a deparar muchas más satisfacciones, que afortunadamente han tardado muy poco en llegar.
Ayer Fernando volvió a dejar en el armario su ropa informal, se vistió como para ir de boda y recogió una bonita copa que le acredita como el mejor piloto de Fórmula 1. Y la sensación que tuve fue idéntica a la de 2005: que pronto volverá. En este caso no lo duden, no hay dos sin tres. Puede que vengan tiempos difíciles, que el cambio a McLaren traiga incertidumbres hasta ahora inéditas y que el reencuentro con el éxito no sea tan inmediato, pero estoy absolutamente convencido de que el segundo título de Alonso tampoco esta vez será el último. Es uno de esos pilotos tocados por la genialidad, de los que surgen uno de cada mil, así que mi confianza en su futuro es aún mayor que hace doce meses...




