Checketts, el contacto perfecto
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A los 28 años, edad en la que la mayoría de nosotros nos agarramos al complejo de Peter Pan (por favor, que no crezca nadie), Dave Checketts ya era presidente y mánager general de Utah Jazz, o lo que es lo mismo, el director ejecutivo más joven en la historia de la NBA. El muchacho, graduado en administración de empresas y baloncestista frustrado, era bastante más que un empollón gafotas. Al mando de la franquicia contrató a John Stockton y Karl Malone. Sólo Jordan impidió que ganaran un anillo. Con 35 años buscó nuevas aventuras en la presidencia de los caóticos Knicks y el equipo alcanzó las finales del 94 y 99. Su relación con el comisionado Stern le convirtió en embajador de la NBA por el mundo y tampoco falló: logró que se jugaran en Asia partidos de la Liga Regular. Su imparable trayectoria le llevó de la propiedad del Madison Square Garden a la compra de equipos de hockey y baloncesto femenino. En 2001 fundó Sports Capital Partners, una consultora para sociedades y clubes deportivos. Y en 2004 creó un equipo de fútbol, el Real Salt Lake, para el que edificará un estadio futurista. Su sueño: una competición mundial de clubes, sin fronteras.
Este es el hombre, el contacto. A él se ha asociado el Madrid para entrar en la NBA y la elección no podría ser mejor, porque el sueño de ambas partes necesita del otro. Por el puente que construya Checketts viajarán a EEUU el baloncesto y el fútbol. Lo conocí en verano y tiene la cara de Bill Gates en el cuerpo de un ala-pívot. Justo lo que hace falta para salir a pista.



